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domingo, 14 de junio de 2020

CAMPAÑA NACIONAL DE CENTRALISMO DEMOCRÁTICO - MGTL

CAMPAÑA NACIONAL DE CENTRALISMO DEMOCRÁTICO 

MGTL



La Revolución es una tarea para una generación digna de merecerla, para una generación que se capaz de asumir la tarea de transformar la sociedad, de tomar el cielo por asalto. Asumir la responsabilidad de hacer la Revolución implica una grandísima responsabilidad histórica, puesto que, como nos enseñaba Víctor Jara, la Revolución no es juego para burgueses, es la actividad fundamental y más importante para las clases oprimidas, y por lo tanto debe ser llevada adelante con la mayor responsabilidad posible.

Frente a esto, el Movimiento Guevarista “Tierra y Libertad” ha definido algunos parámetros teóricos y políticos que orientan nuestras actividades. En primer lugar, sin Partido no hay Revolución. La experiencia histórica de lucha del pueblo ecuatoriano, de la que somos hijos, nos demuestra hasta la saciedad que, sin una organización de nuevo tipo, marxista- leninista, combativa, disciplinada y en íntimo contacto con las masas no se puede transformar la sociedad. En segundo lugar, es necesario construir un Partido de Nuevo Tipo, que tenga como objetivo la Revolución. No sirven organizaciones espontáneas, horizontales, parlamentarias, al pueblo solo le sirve un Partido que dirija y organice. En tercer lugar, décadas de trabajo, sacrificio y lucha han parido una generación capaz de construir dicho Partido, y esa generación son los militantes del MGTL.

Un Partido Leninista, tiene como principal método de organización y funcionamiento el Centralismo Democrático. No hay revolución con formas pequeño- burguesas de organización, no hay revolución con anarquismo, no hay revolución con posmodernismos, no hay revolución parlamentaria. La única forma de organización proletaria, probada en la historia, demostrada en la práctica concreta es el Centralismo Democrático, y esa es la lógica organizativa que necesitamos desarrollar en el Ecuador para cumplir con las tareas revolucionarias anteriormente descritas. 

¿Qué es el Centralismo Democrático? Es un método de organización en el cual las decisiones se toman democráticamente y son de carácter vinculante para todos los miembros del Partido. Los debates fluyen de abajo hacia arriba y las decisiones se toman de arriba hacia abajo. Es decir, los debates generan la decisión colectiva y los organismos de dirección son los encargados de ejecutarlos, y es tarea de todos los militantes cumplir dichas determinaciones. 

La democracia dentro de un Partido revolucionario no consiste en que los criterios individuales de los militantes se impongan y distorsionen los intereses del colectivo, tampoco consiste en espacios para que el individuo entorpezca el proceso de organización. La democracia interna es la discusión política permanente que busca encontrar los mejores caminos para llevar adelante la Revolución, donde el militante es la voz de las masas, del pueblo, de la clase trabajadora, y que permite a la Dirección tomar las decisiones más acertadas.

Para que el Centralismo Democrático funcione se deben establecer, en primer lugar, la crítica y autocrítica, proceso en el cual se ponen en evidencia las fallas, se las corrige y se generan mejores y superiores condiciones de trabajo. En segundo lugar, existe una subordinación de la minoría a la mayoría. Las decisiones son vinculantes y todos los militantes deben seguirlas rigurosamente, las valoraciones individuales quedan fuera de debate, y el cumplimiento de las órdenes parte de una disciplina inmanente y voluntaria que asume el militante al someterse a un proceso organizativo. Y, en tercer lugar, la dirección debe ser colectiva. El Partido no depende de un caudillo, sino de una dirección elegida de manera democrática y que es de carácter colectivo, nunca individual. La dirección está conformada por los militantes que en la Práctica concreta han demostrado su capacidad de orientar y que han recibido esta confianza por parte del colectivo, y por lo tanto los militantes se someten a las disposiciones de la dirección.

El Centralismo Democrático estimula el debate, la participación y la crítica, pero una vez tomada la decisión el cumplimiento es obligatorio y disciplinado. Como nos enseñaba Lenin, la orden debe ser cumplida, luego de esto se abre el espacio para la discusión. En palabras de nuestros procesos históricos: la orden se cumple, luego se discute. 

El militante de un Partido Revolucionario acepta consciente y voluntariamente la disciplina. Nadie está obligado a permanecer en el Partido o militar en él, por lo tanto, si alguien acepta organizarse se compromete a obedecer las determinaciones de los organismos de dirección y participar de la vida democrática de la organización. Al ser una disciplina voluntaria, el militante lleva adelante una práctica disciplinada, impecable y responsable, y si no existe esa disposición debe abandonar la organización, no es aceptable el menor intento de fracción o división.

La presente campaña tiene como objetivo la consolidación de la democracia, la dirección y la disciplina de todos los frentes y espacios del MGTL a nivel nacional. El crecimiento de nuestra organización requiere que todos los militantes se organicen y disciplinen bajo los principios leninistas, todas las prácticas individualistas, pequeño burguesas, posmodernas deben desparecer del Movimiento, se debe aplicar una lógica leninista en todos los espacios y todas las prácticas, se debe desarrollar la estructura organizativa como una aceitada máquina de lucha, implica que todos los militantes deben probarse a sí mismos que son dignos de las tareas que este proceso demanda. 

Como Guevaristas, sabemos que el sacrificio personal es fundamental para construir la Organización Revolucionaria, necesitamos de militantes sacrificados al extremo, entregados al extremo, disciplinados ante toda prueba, que abandonen todo rezago pequeño burgués de su práctica, que se entreguen integralmente a la Revolución, que alcancen una perspectiva de lucha universal. En estos momentos no existen espacios para la duda, el revolucionario convencido del proyecto guevarista es el llamado a construir la organización, el Partido de Nuevo Tipo, la herramienta principal del Proletariado ecuatoriano en su lucha por la conquista del Poder. 

Hacemos un llamado a todos los militantes a nivel nacional a entregarse íntegramente a esta campaña, a asumir los colores guevaristas, a desarrollar nuestro proyecto político, a defenderlo de los ataques del reformismo y el oportunismo de todos los colores, a llevarlo y hacerlo carne y sangre de las masas. 

Hacia la Construcción del Partido Revolucionario
Pásate a la Resistencia Popular
Somos el Torrente Principal 
Únete a construir la Organización Revolucionaria del Pueblo Ecuatoriano


MOVIMIENTO GUEVARISTA “TIERRA Y LIBERTAD”


domingo, 8 de octubre de 2017

50 años de la caída en combate del Che


50 años de la caída en combate del Che

La Revolución Cubana fue la última gran revolución del siglo XX, y es uno de los dos procesos revolucionarios que lograron llegar al siglo XXI sobreviviendo al colapso del llamado “Socialismo Real” (el otro es la heroica Corea del Norte y su vía Juche), si bien se puede criticar muchos de los llamados “errores” del socialismo cubano, lo que es innegable es que haber sobrevivido tras la caída del Este y conservado buena parte de los logros socialista a pesar de haber atravesado décadas de bloqueo imperialista, lo que habla de un proyecto auténtico, un proyecto real, una Revolución que continuó el camino iniciado por los bolcheviques y que ha logrado sostener una propuesta social que es necesario estudiar y aprender.

Y este proceso, es sus etapas iniciales como actor presente, y en el resto de su historia como guía ideológica, práctica y ética sería el Che Guevara, el guerrillero internacionalista y comunista que participó de la guerrilla en la guerra contra Batista, en el proceso de Liberación Nacional y en los primeros años de la Construcción del Socialismo, marcando el proceso cubano con una visión radical, estudioso de Stalin y Mao, aplicaría la teoría de los dos grandes maestros a la realidad cubana y latinoamericana, y desarrollaría una visión marxista que cumplió con el mandato mariateguista de que nuestro socialismo no puede ser ni calco, ni copia, sino construcción histórica, construcción heroica.



Al mismo tiempo el Che es la encarnación en el siglo XX del espíritu bolivariano, heredero de las Cartas de Jamaica de Bolívar y de Nuestra América de José Martí, volverá a pensar en el sueño de la integración americana, en la posibilidad de retomar el destino común destruido por los intereses de las oligarquías nacionales, pero ese destino común solo será posible como un futuro socialista. Heredero de Stalin, no dejará sus tesis como letra muerta, sino que se lanzará a convertirlas en hechos concretos, el Che representa esa herencia proletaria como acción transformadora de la realidad, ese internacionalismo que llevó a comunistas del mundo entero a luchar y morir defendiendo la España republicana, y a millones de proletarios de todos los países a unirse para defender a la Unión Soviética y aplastar al fascismo; y esa herencia lo llevó al Congo a pelear contra el imperialismo, y ser derrotado, para finalmente recalar en Bolivia donde encontraría la muerte heroica.
La muerte en Bolivia del Che marcó una época de la Revolución Mundial, el afán norteamericano de matar al fantasma de la historia encarnado en el guerrillero argentino fracasó rotundamente, tras fusilar al Che en La Higuera parece ser que la sangre derramada germinó en todo el subcontinente, desde México al Cabo de Hornos, millones de americanos se organizaron en Partidos, guerrillas, ejércitos populares, movimientos revolucionarios que sacudieron América desde 1970 hasta la actualidad, no hubo lugar en América donde no se desarrollara la lucha armada, la lucha revolucionaria, el Che se convirtió en el referente, en la imagen, en el rostro de los sin rostro, en la cara en sombras donde todos los oprimidos del continente se reflejaron, en esa especie de figura totémica que todos reconocen, con la que todos se identifican aunque no sepan su historia.

Existe un antes y un después de la caída en combate del Che, en una de sus cartas de despedida el Che decía “muchos me dirán aventurero, y lo soy, pero de un tipo diferente, de los que se juegan el pellejo para demostrar sus verdades”, y en su sacrificio heroico, en su muerte, no se apagó el fuego revolucionario de la juventud americana, sino que cobró un sentido, la revolución no es un camino de rosas, en una sola dirección que nos conduce pacíficamente al socialismo, la revolución es un camino donde el revolucionario va a morir (o al menos está en el cálculo lógico de probabilidades) , pero esa muerte no importa, esa muerte es la cuota, el sacrificio necesario para construir un mundo diferente, el camino al socialismo es un camino donde se deja el pellejo, donde se muere, pero la muerte de uno se convierte en la vida de millones, una vez más Mariátegui vuelve a encarnarse en el Che: la cárcel o la muerte para el comunista, para el revolucionario, es solo un gaje del oficio. El revolucionario sabe que morirá en la Revolución, y no le importa, es parte del camino, por eso el poder, el capital, el imperialismo le teme, porque no puede comprarlo, no puede negociar con él, no puede amedrentarlo, y no puede derrotarlo, porque es solo un ejecutor de la historia.